Ontología de la ausencia ¡La oralidad de nuestra metáfora!

Me permito la licencia de comentar este ensayo de Max Colodro “Ontología de la Ausencia”, y digo me permito, porque si bien la filosofía no es mi área de trabajo si lo es todo lo que rodea la puesta en escena.

Max Colodro es sociólogo y doctor en filosofía y en los últimos años su estudio se ha centrado en los nexos entre el lenguaje y la realidad.

El libro está dividido en cinco capítulos: genealogía de la metáfora, la hipótesis gramatológica, escritura y diferencia ontológica, premisas en desconstrucción y la desconstrucción de la metáfora. El autor se sumerge en las profundidades de la desconstrucción del lenguaje. ¿Qué se dice realmente cuando se habla?, ¿qué se lee realmente cuando se lee?, ¿leer y escribir son lo mismo?,  Colodro va desenmarañando y desconstruyendo estas y otras tantas preguntas.

Los actores y directores de teatro, al encontrarnos con un texto sabemos que es horadado. Esto quiere decir que está escrito para ser dicho. Esta razón es más que suficiente para que un artista escénico  se sumerja en las páginas de este ensayo.

Los inicios del libro nos llevan  a Aristóteles y Platón y su diferencia con el Kosmos horatos y noetos.

“El Lenguaje tiene una cara material y otra formal, una cara externa y otra interna: interna por que se encuentra vinculada al pensamiento que guarda una relación de semejanza respecto a la realidad; y externa porque consta de signos y sonidos que adquieren cierta necesidad al ser aceptados por el uso común vinculándose con determinados contenidos” (Vega 185-186). Colodro desde el inicio hasta el fin del libro, va confrontando  distintas visiones del lenguaje.  El lenguaje como dimensión expresiva del ocultamiento  del ser, sentido histórico para la corriente heideggeriana. Distinción de formas entre lo que se piensa (dianoia) y lo que se dice (lexis). La palabra como  reducto del pensamiento o la teoría de la metáfora como una teoría del sentido.

El sentido está presupuesto desde el momento en que yo empiezo a hablar,  no podría empezar sin ese presupuesto. En otras palabras nunca digo el sentido de lo que digo. La posibilidad de intercambio es la condición de la metáfora y para esto requiere que la esencia del sujeto concreto sea capaz de varias propiedades a la vez

La significación como proceso es una desviación de lo sensible a lo intangible. En este punto el autor se detiene y nos introduce para posteriormente desarrollar la metáfora. Señala que  tiene un pie en cada campo. Puede, en cuanto a estructura, consistir en una única operación de transferencia del sentido de las palabras; pero en cuanto a función, sigue los destinos diferentes de la elocuencia y de la tragedia. Habrá pues una única estructura de la metáfora, pero dos funciones distintas: una función retórica y una función poética- (Ricoeur 21)

La metáfora, nos dice, funciona como un balanceo donde se centra, en una palabra, la acción impulsadora,  la creación de significaciones contextuales nuevas. Parece ser ilimitado y el sentido configurado no es un sentido “desviado” la metáfora no está en el diccionario existe en el discurso.

Lo interesante de esto es la amplitud  del tema, el  cual uno como desconocedor le obliga a tener una lectura abierta y dispuesta a utilizar todo tipo de conexiones abstractas. Aclaro que si bien es un libro de filosofía, se deja leer para los no filósofos  como yo.

La huella de lo que decimos habita en nosotros y en el otro, es allí donde la metáfora se borra y el concepto metafísico surge-(Ricoeur 430) la relación entre metafísica y la voluntad de poder en Nietzsche es desarrollada por el autor, donde el sentido y su origen es lo que está en juego.
¿Por que escribimos mal?, uno habla como escribe. El lenguaje es móvil y la escritura es inmóvil. Interesante reflexión que plantea el autor sobre la expresión oral y el frenocentrismo (palabra hablada) en la p.52

La ciencia gramatológica buscaría así develar la metafísica implícita en la naturaleza misma del signo y mostrar que, bajo cualquier condición, el signo supone ya una huella, una marca sensible y su eventual articulación de sentido. La evidencia material de la escritura no es ni podrá ser lengua. Pag48.

Resulta muy atractivo para el lector como Colodro nos introduce en la historia del lenguaje señalando que hasta el siglo XII era un espacio de revelación partiendo por la figura de Dios y la trascendencia de lo divino por sobre todo lo demás, desde el renacimiento el hombre busca hacer hablar a las cosas. En la modernidad el lenguaje empieza así a constituirse como plano de distinciones generativas, como el espacio donde se crean e intercambian los significantes que reflejan, a través de los procedimientos de la representación, a los significados adheridos a las cosas.  Para los filósofos modernos  las palabras son como otros tantos objetos construidos y depositados por la historia

Al final del capítulo 2. Pág. 73  el autor se sumerge en la poética del espacio, la cual es de gran interés para los que trabajamos en definir espacios dramáticos.

Con el paso de la lectura uno comienza a realizar conexiones dentro y fuera de uno mismo. El  andamiaje conceptual, como dice Colodro refiriéndose al armado gramático,  apunta a la necesidad de precisar un nuevo punto de partida. ¿Qué ocurre con lo que está fuera de las letras, de las palabras?.Las esferas del autor, el texto y el lector. Tres elementos, o conceptos en los cuales el autor desarrolla, estableciendo las diferencias  entre leer y escribir, entre lector y autor, es la instancia concluyente del proyecto integral e integrador de la desconstrucción

Max Colodro, blackquote también define claramente la escritura (pag103) y la lectura (pag104) de esta forma es más comprensible  la desconstrucción, que  como dice el autor – busca hacer caer todas las vendas los ropajes incluso la propia piel. Las razones profundas del yo parecieran estar siempre en otro lugar, antes o más allá de las vendas- de tal forma que la desconstrucción de un texto es para leer lo que dice y no dice. En la lectura  se abre el universo del sentido en el mismo proceso en que cierra el horizonte de la interpretación,  ocurre el abismo inmaterial que las palabras proyectan fuera de sí, para concretar y  luego en una región del espacio-tiempo que es a la vez interna y externa a sus propias huellas materiales. El texto es en esencia una reescritura, una convergencia indeterminada de voces propias y ajenas. Un texto siempre habita otro texto. Este punto es interesante para  todos aquellos que trabajamos con textos horadados

“Los márgenes de un libro no están jamás neta ni rigurosamente cortados: más allá del título, de las primeras líneas y el punto final, más allá de su configuración interna y de la forma que lo autonomía, el libro está envuelto en un sistema de citas de otros libros, de otros textos, de otras frases, como un nudo en una red” (Foucault 1979, 37)

“Lo metafórico no existe sino en el interior de las fronteras de la metafísica”(Heidegger 1983:126)

La metáfora, acto de lectura en movimiento pretende procurarnos un acceso a lo desconocido y a lo indeterminado a través del desvío por algo familiar y reconocible (ej. Atardecer) La desconstrucción busca sacar a los signos de su alteridad fúndate, hacer del desplazamiento que define a lo figurado del signo un espacio de indistinción entre lo propio y lo figurado, entre lo que permanece y lo que se desplaza. Y es precisamente en ese desplazamiento que define el acto de escribir-leer donde esa diferencia se borra, donde ya no es posible establecer la distinción entre lo que permanece (la escritura) y lo que se desplaza (la lectura).

La metafísica obtenía su consistencia al creer que un texto podía hacer referencia a una realidad no textual. La desconstrucción, en cambio, fusiona esa dualidad entre la nada y el ser haciendo que toda referencia sea horizontal e interna y que toda explicación respecto a las condiciones o resultados de una lectura sea ya una “lectura” nueva que puede o podría ser explicada hasta el infinito. Es cierto,  nada impide que juguemos a establecer las condiciones extra textuales de un texto, su pretexto y su contexto.

“Ontología de la ausencia, La metáfora en el horizonte de la desconstrucción” de Max Colodro y la editorial “Cuarto Propio” blackquote es un ventanal, un faro que nos permite viajar al origen teórico de lo que hablamos cuando hablamos, de lo que escribimos cuando escribimos y de lo que leemos cuando leemos. El límite de lo indecible cuando hemos golpeado el último muro de lo que puede ser dicho nos dice Colodro.  Actor y director  acostumbrado al abismo de la escena, encuentra en este ensayo material suficiente para ir por nuevos signos abismáticos  en su texto. Para seguir creyendo que el camino de la metáfora es único y real. Y que  sigue siendo la médula de nuestra oralidad en escena.

 

Info adicional

Nicolás Fontaine

Faro de la nueva extremadura