Algo entre el valor y el precio

 

Según la RAE los significados de valoración, son varios y pueden ser revisados aquí pero dejo este porque nos entrega algo distinto de lo convencional, el valor está en la relación de quien quiere que algo obtenga un valor determinado.

“correspondientes a la intención del hablante o a su valoración con respecto al mensaje”.

La diferencia del valor y del precio de las cosas pareciera verse claramente. La primera asociada a lo intangible que se desprende del producto y la segunda a la transacción monetaria del producto en sí mismo.

Es evidente pensar que el vendedor y el comprador querrán en ese orden vender mas caro y comprar mas barato, bajo esa lógica el precio que se nos muestra como algo tan concreto será desmenuzado, transgredido por los valores que pudiera agregar o quitarse en esta transacción. Entonces, ¿dónde está la complejidad de la venta? Mientras me hago la pregunta, comprendo que será imposible para mí poder llegar a una respuesta que tenga todos los elementos necesarios pero si quisiera al menos intentar hacer un aporte.

El valor es tremendamente complejo, no sólo por su intangibilidad y porque este dependa de atributos que sean compartidos por aquellos que transan la marca. El valor es tal vez el alma de un negocio y como esta es viva, se mueve, respira crece, pierde, gana y todas las anteriores que se nos pueda ocurrir. Desde el momento que comenzamos a vender productos que cubren otras necesidades del hombre que son posterior a las necesidades del origen. Comer, dormir, reproducirse, abrigarse entre otras. Me aventuro en pensar que el valor dio su origen

Hoy es más complejo aún, porque tenemos el valor de ciertos productos que son intangibles, me refiero con esto básicamente a las industrias creativas o naranjas como el cine, los museos, servicios por Internet, entretención, entre otros. Entonces se torna doblemente complejo entregar un valor adicional que en sí es un producto adicional. García Márquez lo señala muy bien en su libro “La bendita manía de contar” donde desarrolla todo un concepto del cuento y su relación con el escritor como algo profundamente inútil y donde más encima la gente paga para verlo en el teatro. Volvamos al valor, la complejidad de este radica en lo cambiante del mercado y su relación emocional con el consumo. A modo de ejemplo tenemos un caso. En los años 80, Malboro lanzó una campaña publicitaria donde un vaquero siempre terminaba coqueteando con una mujer pero nunca se acercaba y siempre terminaba yéndose solo. La marca tuvo un gran valor para un publico gay y los heterosexuales dejaron de consumir para no querer sentirse identificados con esto. Treinta años después hacer una campaña para cigarrillos es tremendamente complejo y el tema gay no es un problema en este tipo de producto

Esta historia tan marcada hoy corre más rápido, en un par de semanas una empresa podría caer estrepitosamente su valor o aumentarlo y esto hace que la incertidumbre sea un valor mas a definir.

El proceso de valoración, como señala el artículo, contiene una fase preliminar, una analítica, una sintética y una que determina el valor, posterior a eso tenemos el precio que será el punto de partida para la negociación de venta, absorción, fusión, inversión.

Lo que me llama la atención es como determinar el EVA (valor agregado) en productos intangibles, En el mundo de las artes el valor agregado es su razón de ser. Si no hay valor  agregado en el arte no existe la creación, este trance  creativo es complejo cualquiera  que sea su disciplina y su método de trabajo. Hurgar será la constante hasta que los artistas y creadores estén listos en el proceso que amalgama  un resultado que si bien ya puede ser mostrado es infinito y no termina como las pinturas de Picasso o el teatro que función a función nos entrega algo más o algo menos.

El precio, que es la resultante de todos los valores, determinará el valor de la transacción, curioso que el hijo determine al padre pero muchas veces es así.

Quiero pensar que los llamados sueldos emocionales, son frutos precisamente de la evolución de ciertos países donde lo básico antes señalado está cubierto y la instrucción académica y moral es alta, esto genera que pueda flotar la emocionalidad como un valor esencial en la transacción de esto.

Sigo pensando que algo falta entre el Valor y el precio, podemos desmenuzar todos los componentes de una empresa y asignar sus valores pero en algún minuto cuando entramos y abrimos la puerta de recursos humanos, nos encontramos con una métrica que la mayoría de las veces es indescifrable con un logaritmo de respuesta que la mayoría de las veces son tremendamente arbitrarias. ¿seremos capaces de traspasar estos valores a precios? Yo quiero creer que si, y quiero creer que ese es el inicio de una empresa acorde al siglo XXI

Nicolas Fontaine

6 de Abril de 2018

Faro de la Nueva Extremadura

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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