Siempre que llovió, paro.

Los prejuicios sobre personas o cosas son un hoyo negro que solo te instalan en la nada misma y la cosa ninguna, sus fundamentos pueden ser fruto desde la envidia, el desconocimiento y en la mayoría de los casos de la ignorancia extrema. Hace algunos años tome la decisión de no incorporar más prejuicios en mi vida, y en lo posible deshacerme de los que tengo. No sé cual es la receta, a mí me resulta en algunos casos conversar con la otra persona o leerlo o estudiar sobre determinados temas. Pero sobre todo auscultar la raíz del otro.

 “Una Escalera Para alcanzar los sueños” de Rodrigo Jordán y Marcelo Simonetti. Jordán es uno de los fundadores y dueños de vertical. Que mejor que leer su libro que se presenta como un manual para obtener el éxito asegurado y de paso eliminar algunos prejuicios sobre este tipo de libros.

Lo primero es decir que desde el comienzo Jordán nos plantea que este libro no contiene una formula y que esta lejos de ser un manual, es más nos revela rápidamente sus peleas con el editor que me imagino que dan para un libro aparte, si lo escribe me anoto en la lectura.

El titulo del libro alude a la escalera que usan los andinistas, la cual es flexible y su uso es múltiple según las necesidades que tiene ese deporte. En diez peldaños de esta escalera el autor nos plantea su larga y exitosa ocupación de andinista, usando el deporte y su practica como fuente de diseño para dar concejos del como operar las organizaciones y corporaciones empresariales, conteniendo también la reflexión una forma de ver la vida. El autor nos dice: “el mundo puede ser entendido como un gigantesco sistema de colaboraciones que ocurren a casa segundo en distintos lugares del planeta”

Jordán es MBA y profesor de liderazgo, y es muy interesante reconocer el arduo trabajo que se dio para que los programas que él dicta en la universidad estuvieran adaptados como él dice en: un punto de vista más cercano a su corazón.

Los diez escalones nos narra, quien es este hombre, y de que está construido. Su fascinante búsqueda de alcanzar sueños inútiles, los cuales requieren grandes inversiones de dinero y tiempo, una extensa preparación física y mental, para subir una montaña y conquistar su cumbre. El episodio de la cafetera italiana, es de una simpleza que invita a detener el paso, con una cafetera en nuestras vidas todo siempre es mejor.

Este libro es un sueño, que no busca entregar la ansiada utilidad de los mercados. Jordán nos dice: “Las organizaciones, las empresas y las comunidades deberían dejar de dedicar tanto tiempo a hablar sobre los roles y los objetivos para poder discutir sobre los valores en la base. Si lo hicieran, el mundo seria distinto.”

Los autores son generosos en no darse todo el crédito y menos en presumir. Los logros de Rodrigo son conquistas épicas, batallas del alma, caminos de introspección intensa. En 163 página nos introducimos a un viaje, que son muchos, que invita a la generosidad y la igualdad frente a la vida. En la montaña somos todos iguales.

En tiempos egoístas y mezquinos, leer este sueño requiere de un gran equipo dispuesto y atento a construir un propósito. Los objetivos y las metas son limitadas frente a los propósitos según el autor, esta ultima contiene más razones para seguir y no claudicar en el camino. Se podrá no cumplir un objetivo, pero los valores que movieron el propósito siguen incólume, esto hace volver a pararse. Nuestro accionar esta predeterminado por el resultado o sus expectativas, en la mayoría de los casos circunscrito solo a objetivos económicos. Me gusta esta formula: “Realidad – expectativas = frustración”

En una época donde la obsolescencia programada trasciende los circuitos de programación, arrastrando al ser humano a una cadena de relaciones con obsolescencia, este Libro es pura pasión de un hombre que puso en el centro de su vida el montañismo romántico, formado al alero de Claudio Lucero su mentor, donde el centro del éxito es el compañerismo, el valor de la nobleza y el compartir. La verdadera foto de la cumbre es la que se toma cuando todos vuelven a salvo.

Hoy el dolor y el fracaso son enemigos de una sociedad simultanea que no deja espacio para la serenidad y la reacción, se obsolesce de todo incluso de uno mismo. La propuestas e invitación como la de Ernest Schackleton para buscar gente en su travesía al polo sur: “Se busca hombres para un viaje peligroso. Sueldo bajo. Frío extremo. Largos meses de completa oscuridad. Peligro constante. No se asegura retorno con vida. Honor y reconocimiento en caso de éxito”. Esta fuera de contexto hoy, pues este libro nos vuelve a recordar nuestra causa a sumergirnos en buscar para los que no tienen un propósito de vida.

 

 

 

Nicolás Fontaine

21 de Enero de 2020

Faro de la Nueva Extremadura

 

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