Joshua Wong: una clase de tolerancia.

Que nadie menosprecie tu juventud: por el contrario, trata de ser un modelo para los que creen en la conversación, en la conducta, en el amor, en la fe, en la pureza de la vida.

Timoteo 4, 12

Con la sita recién mencionada parte su libro el joven y valioso Joshua Wong, nacido en 1996. Un activista político de Hong Kong que salto al escenario mundial el 8 de octubre de 2012 luego de la retirada de la asignatura “educación nacional” después que el Escolarismo movimiento que Wong junto a otros estudiantes fundaron un año antes para presionar al gobierno por el contenido de promoción de la  autocracia  y el sistema unipartidista de China. Este hecho sin precedentes en la historia de Hong Kong, un grupo de estudiantes movilizaron a miles de personas en manifestaciones pacificas que representaban un descontento con la dictadura China.

Somos la revolución, es el titulo de su primer libro, con colaboración del escritor escrito Jason Y. Ng. La temática del libro es la libertad política de Hong Kong y su escenario la cárcel de Pik Uk la cual estuvo entre el 17de agosto y el 23 de octubre del 2017. Ademas el libro cuenta con dos capítulos que le permite al lector entender el contexto histórico y el pensamiento de este joven activista. Leer y a veces sentir que se escucha un relato que sustenta la libertad y la autodeterminación como la primera de las piezas que construyen una democracia es la postura de Wong, donde no busca la separación total de China pero si su libertad de decidir su futuro el año 2047, fecha que vence la administración entregada el año 1997 de Inglaterra a China. Su primer paso para lograrlo es el derecho absoluto a voto. Sorprende el análisis global que realiza Wong entendiendo que alguno de sus escritos e ideas son cuando tenia 20 o menos años de edad. El autor pone a su ciudad en el centro de la resistencia del mundo libre contra China diciéndonos “Hong Kong necesita a la comunidad internacional tanto como la comunidad internacional necesita a Hong Kong. Por que el Hong Kong de hoy es el resto del mundo de mañana” esta es precisamente la tesis del libro, donde plantea la idea de un mundo y dos modelos el primero de ellos, representados por los países libres y democráticos y el segundo, por gobiernos autócratas representados por la gran fabrica del mundo – China- que desde el 2011 se consolida como la segunda potencia mundial después de EE.UU. y que avanza rápidamente atrapando a las grandes corporaciones empresariales, ofreciéndoles desarrollar sus servicios y productos desde el gigante de China, la moneda de cambio del gobierno es encargarse en tapar irregularidades en sus negocios, además de la intervención de algunas libertades que lentamente van socavando entre las islas construidas en mares chinos donde sus países vecinos son consumidos por sus políticas económicas.

Lo sorprendente del libro es la determinación de una joven generación representada en Wong , que entiende que la paz es el camino contra la represión planteándonos un viraje hacia el campo de las ideas que tantas veces nos hace falta.

A los 14 años este activista entiende que la cárcel es un lugar donde entrara y saldrá varias veces en su vida, nos da una lección de autocontrol sobre sus ideas planteándonos que la prohibición de la libertad es solo un espacio de aprendizaje para fortalecer el camino a la democracia.

Este libro nos habla del hoy, mencionando al final como jóvenes de distintos países en los cuales menciona a Chile, a raíz de las demandas ciudadanas y las manifestaciones ocurridas el 18 de octubre del 2019, buscan instalar demandas ciudadanas. Wong entiende la globalización mucho más que muchos políticos, comprende este rebrote de modelos del mundo unipartidista por un lado y el mundo pluripartidista por otro.

Este libro es para todos los demócratas, en especial los jóvenes que les interesa la política. Para aquellos que quieren cambiar el mundo. Wong entiende los costos que debe pagar, nos entrega una clase de tolerancia y de paz desde una ciudad sin libertad donde no son ingleses y tampoco son Chinos. Los siete millones de Hong Kong desafían a los mil doscientos de China, con la fe y esperanza de decidir sobre su identidad y futuro.

Nicolás Fontaine 

23 de Marzo de 2020 

Faro de la Nueva Extremadura 

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