Por el bien común

Por el bien común, escrito por A.C Graylyn  y publicado por Tendencias. Reflexiona sobre 3 desafíos que considera más urgente en nuestra sociedad. El cambio climático, la tecnología y la justicia. Los valores universales no existen o están resquebrajados para el autor- En 228 páginas  desmenuza sus preguntas, y cuestiona el relativismo cognitivo. Las  diferencias en creencias y credos, no podemos separar culturalmente lo que se ve y lo que se oye, actos están impregnados de interpretación condicionada culturalmente. Y, nos pregunta, que si no existe el relativismo cognitivo, entonces quizás directamente no exista el relativismo.

Esto parte mucho antes, el término globalización se remonta al siglo XV, cuando el príncipe portugués Enrique el navegante fomentó la exploración entre los marineros de su país, proceso que dio lugar a la búsqueda de rutas marítimas hacia el origen de los tan codiciados productos de Oriente.  Cinco siglos después, el  cambio climático y el desarrollo tecnológico y los déficits de Justicia social, económica y política son su gran secuela.

Las generalizaciones sobre el cambio climático,  la desigualdad y la tecnología no son suficientes para identificar dónde se encuentran realmente las cuestiones de valor y moral.  Por consiguiente, el autor, se encarga de examinar lo que está en juegos en cada uno de los focos de disputa para poder dar respuesta a las preguntas esenciales de cada tipo: ¿qué hay realmente en juegos, y qué es lo que más nos preocupa de lo que me puede ocurrir y qué tendríamos que hacer o dejar de hacer para que no suceda?, ¿qué necesitamos para asegurarnos de que nuestro miedo no se haga realidad?.

Los gases de efecto invernadero son nefastos, y en total, el 85% de ellos que hay en la atmósfera se han estado emitiendo desde el final de la Segunda Guerra mundial. Lo más estremecedor es que más de la mitad del volumen de esos gases desperdiciados en el cielo de esta manera se han emitido desde 1990. La migración también es un elemento que contribuye a la contaminación y al traslado de enfermedades, procedentes de otros lugares, los conflictos bélicos como el sirio, donde Europa recibió, un millón de habitantes, podría ser una nimiedad, en comparación con lo que hará el cambio climático. Pensemos en Bangladesh, un país de 163 millones de habitantes. Con la tendencia del calentamiento actual para el 2050 se estima que 20 millones de sus habitantes sufrirán inundaciones por la subida del nivel del mar. El año 2016 una cifra superior a eso se vio desplazada por fenómenos meteorológicos extremos en todo El Mundo, siendo la mayoría de esos desplazamientos temporales. Ahora bien, las regiones bajas del Delta de Bangladesh se perderán bajo el agua y el efecto será permanente. Las Naciones Unidas pronostican que siendo optimista habrá 200 millones de refugiados climáticos y en el peor de los supuestos 1000 millones.  La subida del nivel del mar pone en peligro varias ciudades muy pobladas como: Daca, Miami, Bombay, Sídney,  Río de Janeiro, Nueva York, Los ángeles, Hong Kong, Shanghái y muchas más. Hay regiones enteras que corren el riesgo de desaparecer bajo el mar, y entre ellas las de Delta del Ganges y del Nilo, y buena parte de Florida, las Maldivas y varias islas del Pacífico.

Hemos cometido una estupidez supina, nos dice el autor, hemos creído que la eternidad está en la tierra. Algunos científicos advirtieron la catástrofe el año 2019, consiguiendo, 11000 científicos de 150 países, donde  firmaron la advertencia a la humanidad.  El llamamiento es radical en el sentido más estricto de las palabras: cambios fundamentales en el capitalismo mundial, la educación y la igualdad que incluye, y entre otras cosas, la abolición del crecimiento económico perpetuo.

Las energías renovables constituyen el 11% de todas las fuentes de energías primarias, entre el 5 y el 10% en Estados Unidos y entre el 10 y el 20% en Europa y en China. La región más destacada es Escandinavia, con entre el 50% y el 85% de sus energías primarias obtenidas en las fuentes renovables.

El llamado que realiza este autor es como el título de su libro «por el bien común». La pregunta o la tesis que plantea es, si podremos los humanos ponernos de acuerdo en un conjunto de valores básicos que priorice a nuestro planeta por sobre el crecimiento económico y el enriquecimiento de los países más poderosos. La sostenibilidad y la justicia social tendrán que estar vinculadas para garantizar los costes de redistribución y del esfuerzo económico no recaigan de manera desproporcionada sobre los menos aventajados que están en la casilla de salida. Grayling busca un consenso o bien la reflexión de este. La tecnología ha sido abismante, su crecimiento desde finales de la década del 40 y más desde los 90 en adelante. La ley Moore continúa cumpliendo su presagio de duplicar los componentes de un circuito integrado; sin embargo, Moore subestimó su propio descubrimiento, ya que está estaba pronosticada solo hasta el año 1975.

La humanidad está pariendo una nueva era y el día a día nos consume sin darnos cuenta de que nuestro cansancio, problemas y frustración son síntomas de un cambio mayúsculo, como el del arado, la escritura y la imprenta. El hoy, se extingue con mayor velocidad, el mañana deja de ser una promesa para transformarse en un scroll.

El año 1870 tres cuartas partes de la población estadounidense se dedicaba a la agricultura, y durante la segunda guerra mundial, el número se redujo a menos del 10%. Como la economía estadounidense crecía con tanta intensidad durante ese periodo la transición de la agricultura a la industria y del comercio fue sencilla, salvo por los efectos negativos producidos en quienes emigraron del campo a la ciudad. Mientras que en 1870 había 25 millones de caballos en Estados Unidos; en la década de 1950 quedaban menos de 7 millones. La pregunta que hay que hacerse conforme la automatización y la inteligencia artificial se hacen omnipresentes en nuestras vidas y economía es la siguiente: ¿Es nuestro destino el de los caballos?

 

Nicolás Fontaine 

Faro de La Nueva Extremadura 

27 de Noviembre del 2023

 

 

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