Por qué meditar

 

Daniel Goleman, Psicólogo y gran estudioso del comportamiento organizacional, quien popularizara el concepto de inteligencia emocional; y, Tsoknyi Rinpoche maestro de la nueva generación de mediación, pertenece a la tradición budista tibetana y se ha dedicado a enseñar y a meditar durante más de veinticinco años. Se conocen hace años, su vínculo acrecentado con la experiencia y la divulgación budista, los llevo a escribir “Por qué meditar ciencia y práctica de la claridad y la compasión” de ediciones B en abril de 2023 y traducido por Alejandra Ramos

Los autores sostienen una distinción esencial entre mi cuerpo, mi mente pensante y mi energía. Nos hablan del límite de la velocidad, el físico, el límite mental, y el límite de la velocidad energético o sensible. El gom palabra tibetana para la meditación, significa habituarse o familiarizarse. Estamos deshaciéndonos de los viejos hábitos y formando nuevos. Un cuerpo asentado, un corazón abierto, y la mente clara; son el resultado de diversas prácticas que presenta Goleman y Rinpoche. Caída o descenso, respiración diafragmática, apretón de manos, amor esencial, amor y compasión, calma y claridad mental, práctica de reflexión y entendimiento. Estos son los pilares en el asentamiento que produce la caída, el amor esencial que produce el apretón de manos y el yo simple que podemos encontrar gracias a las prácticas de reflexión y entendimiento.

Conocimiento, pensamiento, conciencia y claridad. Las cuatro expresiones de la mente.

Al terminar el libro me queda una reflexión como lector. La velocidad del mundo moderno desvirtúa el funcionamiento de la amígdala, que es el radar del cerebro que detecta las amenazas. Las cavilaciones pueden generar sentimientos terribles, e intensifica y los prolonga la inestabilidad emocional. El radar del cerebro que detecta las amenazas, amígdala, a la menor señal de peligro, el circuito captura el córtex prefrontal, es decir, el centro ejecutivo del cerebro, y nos provoca sentimientos de miedo o ira. Al parecer este sistema funcionó bien en la prehistoria, cuando la amígdala era la alarma del peligro inminente, animales que podrían devorarnos. En la era moderna, sin embargo, su diseño suele fallarnos por diversas razones. La velocidad vertiginosa y la multiplicidad de escenarios laborales, como el aumento e incorporación de la inteligencia artificial, podrían ser gran causante de múltiples enfermedades mentales.

El libro está construido en ocho capítulos intercalados por cada uno de los autores. Es clara la diferencia y los estilos de ellos. Mientras Goleman nos habla desde la experiencia de su estudio como aprendiz y desde la academia, su escritura es más cotidiana para un occidental. Por otro lado, Rinpoche, es un maestro que ha recorrido el mundo divulgando la práctica del budismo. Sus años de silencio en el monasterio lo hacen acreedor de un manejo en la síntesis del lenguaje y en una profundidad propia de un monje. 

Recomiendo este libro porque nos permite encontrarnos, nos regala un espacio de meditación y reflexión. Los autores con mucha delicadeza nos entregan prácticas y ejercicios en cada uno de sus capítulos.

 

Nicolás Fontaine 

21 de junio 

Faro de La Nueva Extremadura 

 

 

 

 

 

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