Ciencia Oscura

La ciencia nos ha salvado de catástrofes de salud como el coronavirus. También ha generado grandes avances y descubrimientos, como la penicilina, pero la ciencia, como muchos avances de esta era, ha traído sufrimiento y un lado oscuro, que se mueve de manera soterrada sin que muchas veces los ciudadanos nos demos cuenta.

 

Gabriel León  es bioquímico y doctor en biología celular y molecular de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Nos presenta -Ciencia Oscura- de ediciones B. El autor, desarrolla en siete capítulos distintos la intervención de la ciencia, para bien y para mal, en el desarrollo de la medicina. Su historia más conocida, los históricos juicios de Núremberg o  conocido como el juicio de los médicos. En el que 23 personas, 20 de ellas médicos, fueron juzgados por su participación en los experimentos del régimen con humanos, como la esterilización forzada de tres millones y medio de ciudadanos alemanes y los asesinatos en masa en los campos de concentración. Siete de los juzgados fueron condenados a muerte y fueron ejecutados en la horca el 2 de junio de 1948 en la prisión de landsberg, Bavaria.

Otro de los casos se refiere al joven llamado Alexis St. Martin, quien en junio de 1822 recibió un disparo accidental en el abdomen, la herida era tan grave que el médico William Beaumont pensó que cualquier esfuerzo por salvarle la vida al herido sería en vano. Bajo todo pronóstico, el médico le salvó la vida, pero con una importante secuela: una fístula gastrocutánea. Se trata básicamente de un agujero en la piel conectado al estómago, de tal forma que era posible ver en tiempo real el proceso digestivo de una persona viva. El médico consideró que esta era una oportunidad única, para  entender mejor el misterioso proceso de la digestión. Experimentando, por ejemplo, en introducir trozos de carne, pan, zanahoria y otros alimentos amarrados con hilos de seda en el estómago del joven, para registrar el proceso digestivo y tomaba muestras de los jugos gástricos para analizarlos.

 

Entre los años 1907 y 1920, en todos y cada uno de los Estados de Estados Unidos se  había promulgado una ley de tributación forzosa para aquellos individuos que eran considerados poco aptos: personas que en esa época eran catalogadas como retardados mentales, imbéciles, idiotas o tarados, y también alcohólicos, deformes, promiscuos o cualquier cualidad considerada poco deseable, inmoral o que atentara contra el ideal de hombre y mujer aceptado en aquella época. Algunos años antes, en 1883, Francis Galton publicó el libro – investigaciones sobre la facultad humana y su desarrollo-. Galton  es responsable de acuñar la palabra eugenesia, un cuerpo de pensamiento que ahora consideramos irremediablemente tóxico, que es rechazado como una pseudo ciencia, que alguna vez se utilizó para naturalizar el racismo y justificar las opiniones que algunos seres humanos son menos humanos que otros. Una palabra oscura. En 1912 se efectuó en Londres el primer Congreso científico sobre eugenesia, con la participación de cuatrocientas personas y presidido por Leonard Darwin, el hijo de Charles. Galton había muerto el año anterior y no supo el impacto que sus ideas tuvieron particularmente en Estados Unidos.

Entre los años 1951 y 1974, el doctor Albert KligMan realizo todo tipo de experimentos en los cuerpos de los reclusos de la cárcel de Holmesburg. Todo lo que vi ante mí fueron acres de piel, era como un agricultor mirando un campo fértil por primera vez, fueron sus declaraciones años después sobre su primera visita en la  cárcel. El dinero de su investigación era conseguido por medio del Estado y de empresas farmacéuticas ansiosas de obtener datos sobre la seguridad y eficacia de tratamientos contra la sudoración excesiva, caspa, arrugas, manchas y casi cualquier cosa que involucrara a la piel. De pasada, el Ejército de Estados Unidos también aprovechó esta instancia para encargarle algunos estudios sobre los efectos de la exposición a toxinas que eran usadas como armas de guerra, dioxinas, radiación de microondas, ácido sulfúrico y radiactividad. Si bien la participación era voluntaria e involucraba al consentimiento de los reclusos, dejaba muy poco margen de libertad de información hacia los presos y sus familias. Todo este relato corresponde al descubrimiento de un hongo dermatofito que se puede colonizar tejidos ricos en queratina, como la piel, el pelo y las uñas. En sus distintas afecciones y en su conjunto reciben actualmente el nombre genérico de tiñas.

Para poder identificar de manera inequívoca el escondite de Bin Laden se creó una campaña de vacunación falsa que tenía como objeto tomar el ADN de las personas y compararlo con una hermana de Bin Laden que había muerto en Boston el año 2010. Si bien una enfermera logró entrar al búnker, finalmente el plan no fue útil para los propósitos con los que fue concebido, pero luego de la captura y muerte de Bin Laden el Gobierno de Pakistán descubrió la trama y se generó un incidente diplomático entre esta nación y Estados Unidos. El plan de la campaña de vacunación falsa se esparció por todo Pakistán, y fue cosa de tiempo, para que los voluntarios de la genuina y muy importante campaña global de vacunación contra la poliomielitis pagará las consecuencias; cuando su presencia levantó sospechas y se mezcló con una historia falsa que decía que la vacuna era para esterilizar a la población musulmana.

Un médico que injerto una tráquea de plástico. En enero del 2016, la televisión sueca emitió un documental titulado The experiments, en el que participaron como entrevistados los cuatro médicos denunciantes de este caso. El documental se centró en la muerte tortuosa de una mujer rusa y el sufrimiento de otros pacientes que habían recibido las tráqueas sintéticas del Dr. Macchiarini. Esta historia, la más actual de todas, es tremenda por la barbarie, cuesta creer que en pleno siglo XX sigan ocurriendo actos de este tipo.

El autor de -Ciencia Oscura- Gabriel León  nos desnuda  la ciencia y la trastienda de muchos avances científicos. El lector toma conciencia de la época en que vivimos, de los maravillosos avances y también del dolor y las perdidas humanas que lo provocaron. De lectura fluida que desarrolla nuestra  cultura general, lectura necesaria para hombres de ciencia y para curiosos de ella.

 

Nicolás Fontaine 

Faro De La Nueva Extremadura. 

16 de mayo de 2022

 

 

 

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